Diseño web para eventos y congresos

Webs de congresos, cumbres online y encuentros profesionales: una página que se lee en treinta segundos, resuelve la fecha y el precio, y termina en una inscripción.

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Congresos y eventos online

Una sola escena: el scroll pasa el día a la noche sobre la ciudad y enciende el texto letra a letra.

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Fecha, formato y precio antes que el manifiesto

La web de un evento compite contra un calendario. Quien llega quiere saber tres cosas en el primer vistazo: cuándo es, si es presencial u online y cuánto cuesta. Todo lo demás —el propósito, los patrocinadores, la carta del comité— se lee después, si es que se lee.

Poner esos tres datos fijos y visibles en cualquier punto de la página, en una banda superior o junto al botón de inscripción, sube la conversión más que cualquier rediseño del héroe. Y evita la pregunta que más satura el correo de organización.

El programa es la página que más se consulta

En los días previos, el tráfico se concentra en el programa: horarios, salas, sesiones paralelas. Si está en un PDF, se descarga una vez, se queda desactualizado y nadie vuelve. Publicado como contenido navegable, filtrable por día y por track, se convierte en la página que sostiene el interés hasta el último minuto.

Ese mismo contenido es el que posiciona: los nombres de las ponentes, los títulos de las sesiones y los temas tratados son búsquedas reales antes y —sobre todo— después del evento.

La edición termina, la web no

El error más caro es montar una web que muere el día siguiente. Un congreso que se repite necesita una estructura que acumule: cada edición con su URL propia, las grabaciones y los materiales publicados, y una portada que pase a anunciar la siguiente sin borrar la anterior.

Esa memoria hace dos cosas a la vez: da autoridad frente a patrocinadores y ponentes, y convierte el archivo en captación de la edición siguiente, que llega buscando lo que se dijo en la anterior.

Preguntas frecuentes

¿Web propia o basta con la plataforma de venta de entradas?

La plataforma resuelve el cobro, no la venta. Una página de Eventbrite o similar no posiciona, no cuenta el programa con detalle y no acumula ediciones. Lo eficaz es web propia con la inscripción integrada o enlazada a la plataforma.

¿Cuánto antes hay que publicarla?

En cuanto haya fecha, aunque el programa esté a medias. Una página mínima con fecha, formato y captación de correo empieza a construir la lista de interesados meses antes de que exista nada más que anunciar.

¿Qué pasa con la web cuando el evento termina?

Se convierte en el archivo de esa edición: grabaciones, materiales y resumen, con su URL congelada. La portada pasa a la edición siguiente. Es lo que hace que el segundo año arranque con tráfico en lugar de desde cero.

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